MIRADA CRITICA - LABOR RD EN LA AMERICUP // POR ROBERTO GONZÁLEZ

viernes, 1 de septiembre de 2017

Como es costumbre de nuestra columna, luego de uno de nuestros seleccionados nacionales de baloncesto masculino de menores o mayores haber participado en un torneo internacional, hacemos un breve análisis de lo que fue nuestra presentación en dicho torneo. En el presente artículo vamos analizar la participación de nuestra selección de mayores en la Copa de las Américas que aún se celebra en Uruguay, y de la cual ya quedó descalificado.

Nuestro seleccionado tuvo un record de 1-2 el cual fue valido para avanzar en séptimo puesto a los Panamericanos 2019, logrando un solo triunfo ante el débil combinado de Panamá, siendo derrotado por Uruguay, a quienes habíamos vencido en los últimos 5 torneos FIBA Americas, y por el combinado de Estados Unidos. Nuestro equipo tuvo un bajísimo porcentaje de tiros de campo de un 37%, y en tiros de 3 puntos un 20%, quedando en penúltimo lugar de los equipos que participaron en total de puntos por juego encestados con un promedio de 66.3, siendo superados por países con menos tradición de baloncesto que el nuestro como Islas Vírgenes y Colombia. En el juego contra Estados Unidos se cometieron 17 errores que produjeron 13 puntos en contra, y en el juego contra Uruguay se cometieron 18 errores que produjeron 18 puntos en contra, y en ninguno de los dos partidos superamos los 60 puntos, 57 ante Uruguay, 56 ante USA. 

Para nuestra sorpresa y a pesar de nuestra baja estatura, dominamos los rebotes contra el equipo de los Estados Unidos (40-39) y contra el equipo de Uruguay 41-33, por lo que claramente la causa de ambas derrotas se debieron fundamentalmente a los errores cometidos por nuestros jugadores en perdidas de balones, al bajo porcentaje de tiros de campo y la mala defensa.

Nuestro equipo desde su formación, a nuestro entender, estuvo mal estructurado por nuestro cuerpo técnico, debido a su baja estatura, con un promedio general de estatura 6’4’’, lo cual ocasionó serios inconvenientes a la hora de defender a los jugadores altos de los equipos contrarios. Se podrá alegar la negativa de varios estelares de participar en el torneo, por lo que es responsabilidad de FEDOMBAL de tomar las medidas correctivas y sancionadoras de rigor para evitar que estos hechos vuelvan a ocurrir en el futuro.

En la posición de Centro estuvieron los jugadores Ángel Delgado y Jhonatan Araujo, ambos de discreta participación en el torneo; la posición 4 fue cubierta por el veterano Eduard Santana y el novel Angel Núñez, este último recibió poco juego por lo que sería injusto valorar su participación en el torneo. En cuanto a Santana debemos resaltar que hizo un trabajo más que aceptable. La mayoría de estos jugadores ocuparon dichas posiciones fuera de lo que deben ser sus respectivas posiciones naturales. 

La posición 3 fue cubierta por Sadiel Rojas y Dago Peña, el último de poca participación, a su favor debemos señalar que la falta de sistema o juego en conjunto de nuestro equipo claramente no le favoreció. En cuanto a Sadiel Rojas tuvo una actuación aceptable, pero no debería ocupar la posición de nacionalizado en nuestra selección, carente de jugadores con poder ofensivo. Siempre he sido de criterio que se debe nacionalizar a un refuerzo que marque diferencia, y que sobre todo haga aportes importantes en la ofensiva del equipo en cada juego que participe y supla nuestra debilidad actual en ese sentido, agravada con la salida o retiro de Francisco García del seleccionado.

En la posición de base o armadores tuvimos a los jugadores Adris de Leon, Gelvis Solano y Juan Coronado, los cuales poseen las mismas características individuales de juego, y que en principio debían destacarse por sus grandes cualidades anotadoras. De estos tres jugadores debemos destacar el juego individual de Gelvis Solano, quien demostró tener un gran nivel técnico y unas condiciones atléticas inmejorables, los otros dos jugadores por sus edades y la muy pobre participación que tuvieron en el torneo somos de criterio que ya cumplieron su ciclo deportivo y no deberían formar parte en el futuro de nuestra selección. El cuerpo técnico decidió dejar fuera de la selección a Miguel Dicent, único base de los preseleccionados con condiciones verdaderas de armador y de organizar sistemas o juego en conjunto.

En la posición 2 tuvimos nueva vez a los jugadores Víctor Liz, Rigoberto Mendoza (Vikingo) y Juan Miguel Suero, quienes volvieron a demostrar no tener el nivel de jugadores FIBA para torneos del nivel de pre-mundiales y preolímpicos. Para examinar fríamente sus respectivas participaciones en este torneo y se confirme nuestra opinión sobre dichos jugadores es importante que se revise el coeficiente de efectividad que cada uno de ellos tuvieron Liz (8.0 efc) y Mendoza (3.7 efc), y sobre todo el juego irregular demostrado contra Uruguay y USA, además de una pésima efectividad en tiro de campo.

A pesar de la poca estatura del equipo, y la ausencia de Eloy, centro regular de la selección, alegadamente por compromisos internacionales, nos extraña que no se haya convocado ni se tratara de contactar a los jugadores Adonis de La Rosa (un habilidoso jugador de 7’1’ de estatura, Rodney Miller de 7’ muy necesitado de participar en un torneo de este nivel por su poco juego en la temporada pasada en la NCAA, ni a Luis de los Santos de 6’9’’ jugador de Florida, quien además estuvo en el país pasando sus vacaciones.

En cuanto al aspecto técnico de nuestro juego, como está siendo costumbre en todas nuestras selecciones, nuestro equipo volvió a presentar muy bajo nivel de juego colectivo en todos los aspectos, además de que por el primer quinteto que salió a jugar contra el equipo de Uruguay y las erróneas sustituciones hechas por el cuerpo técnico durante los partidos perdidos e importantes, daba la impresión de que no se tenía un verdadero conocimiento del tipo de jugadores con que se contaba en el seleccionado. 

En este evento volvió a quedar demostrada la errónea idea que tienen nuestros dirigentes de que somos más veloces que los demás equipos con los cuales nos vamos a enfrentar, y que nuestro juego debe depender fundamentalmente de la velocidad. En el juego contra Uruguay nuestro equipo sólo encesto 14 puntos en contra-ataque y en el juego contra Estados Unidos de América tan solo pudimos encestar 6, lo que desmonta este falso mito. 

Tampoco nuestro equipo tuvo planteamientos defensivos adecuados para evitar que los equipos contrarios realizaran disparos fáciles desde la línea de 3, lo cual fue determinante en el resultado del juego contra el combinado de Uruguay, al encestar este equipo la friolera cantidad de 9 disparos de la línea de 3 para un total de 27 puntos.

Nuestro baloncesto en sentido general desde el punto de vista técnico se encuentra desde hace tiempo estancado, y me atrevería a decir que estamos retrocediendo, presentamos siempre a todos los niveles ofensivos y defensivos un pobre juego colectivo, y solo logramos vencer a los rivales que superamos física y atléticamente, como fue el caso de Panamá. 

Considero que la falta de fogueo no fue la causa de nuestro pobre desempeño, puesto que el núcleo de jugadores que formó esta selección es el mismo grupo que participó el año pasado en centrobasket, conjuntamente con el cuerpo técnico, y todos los jugadores se encontraban en forma física, puesto que la gran mayoría acaba de terminar su participación en el torneo de la LNB, fundamentalmente la derrota se debió a la falta de calidad para el nivel de competición de nuestros guards y a la ausencia de jugadores altos con mayores virtudes ofensivas, y por supuesto a la ausencia de juego colectivo.

Fedombal debe reemplatear los objetivos del proyecto de selecciones, toda vez que con este torneo se perdió otra gran oportunidad de probar a muchos jugadores jóvenes tanto del patio como residente en los Estados Unidos de América, con la finalidad de de poder evaluarlos para suplir las carencias que nuestra selección actualmente posee, sobre todo tomando en cuenta que las ventanas para el Mundial de China 2019 se inician en el mes de noviembre. Lo cual demuestra que no hay un proyecto claro de selecciones en nuestro país.

Entendemos que debe de haber una profunda revisión en la FEDOMBAL a la hora de elegir el cuerpo técnico de nuestras selecciones a todos los niveles, desde la salida de Orlando Antigua las mismas presentan un pobre juego en conjunto, lo cual se está traduciendo en malos resultados frente a los equipos de mayor nivel de juego técnico o mismo nivel individual o atlético que el nuestro. Hace tiempo que nuestro baloncesto en todas las categorías requiere para su desarrollo la contratación de coaches y entrenadores extranjeros que hagan jugar a nuestros equipos como verdaderos conjuntos de baloncesto, y se dejen a un lado el juego desordenado fundamentado en individualidades que nada tiene que ver con el estilo de juego que queremos imitar y que prevalece en los Estados Unidos de América.

Roberto González // www.dominicanosenbasket.com

 
 
 

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